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2017.02.16
Predijo el Brexit y Trump... y ahora ve a Le Pen presidenta
Es François Durpaire, autor de unos cómics de política-ficción tan premonitorios que dan miedo./ El Mundo
Predijo el Brexit y Trump... y ahora ve a Le Pen presidenta
Autor: Leo-Paul Ridet/ El Mundo
El hombre que vio antes que nadie la salida de Reino Unido de la UE y la victoria de Trump. Ahora está "convencido" de que Le Pe

MARÍA VALDERRAMA

EL MUNDO

 

 

 

 

 

 

 

Quizá le suene esta escena: es viernes, 24 de junio de 2016; probablemente se acostó temprano esperando encontrar el mundo tal y como lo dejó, pero son las siete de la mañana, tiene el móvil en la mano, y la última alerta del periódico le ha espabilado para el resto de la jornada: el Brexit ha ganadobye-bye England... Tras un día de análisis arreglando el mundo con sus colegas se ve, cinco meses después, repitiendo esta misma sensación al conocer la victoria de Donald Trump. Y para los que aún sigan negando que el próximo 7 de mayo Marine Le Pen tiene grandes posibilidades de convertirse en la primera presidenta de Francia, François Durpaire lo confirma en su cómic La Présidente. Su predicción tiene credibilidad: cuando nadie lo veía posible, este profesor de Historia en la Universidad de Cergy-Pontoise ya acertó con el Brexit en 2015 y también con la victoria de Trump.

Durpaire es un personaje peculiar. Los franceses están acostumbrados a verlo en la televisión desde 2006, donde participa en el canal de información 24 horas BFMTV como experto en información de Estados Unidos. También por aquella época, antes del Yes, we can, él predijo que Barack Obama, un negro entonces desconocido, entraría en la Casa Blanca. Y ahí empezó una carrera al margen de las aulas en la que uno no puede dejar de preguntarse: ¿es historiador o vidente? «Soy un esquizofrénico», responde él, para hablar de ese tercer ojo que le ha llevado a crear los cómics más de moda en Francia.

Todo el mundo se fija en ellos cuando los ven en un escaparate. La portada es escandalosa: Marine Le Pen aparece sentada en el despacho del Elíseo bajo un titular premonitorio y, en parte, escalofriante: La Presidenta. Fue el nombre del primer cómic, publicado en 2015, en el que Durpaire, con las viñetas de Farid Boudjellal, imaginaba que una división de la derecha tradicional en Francia lleva al FN a la victoria en 2017. De ahí, una serie de alianzas con los políticos del establishment le permiten gobernar para comenzar una legislatura apocalíptica: implantación del programa de prioridad nacional, estado de emergencia -el cómic salió antes de los atentados que llevaron a Hollande a aprobarlo hace más de un año-, referéndum sobre la salida de Francia de la UE con el sí como vencedor...

El Brexit ya se daba por consumado en el libro. Se avecinan años oscuros.

Después del éxito de este primer cómic, Durpaire y Boudjellal han continuado la trilogía con el segundo volumen, Totalitaria, que llegó a las librerías en noviembre. Esta vez, en la portada, Le Pen controla Francia desde su ventana en el Elíseo, sumida en las sombras. La necesidad de mantenerse en el poder y las luchas internas en el partido -principalmente con su sobrina, a la que según ha podido saber Durpaire llaman «L'emmerdeuse», algo así como «La coñazo»- le han llevado a utilizar prácticas moralmente cuestionables.

Una de las escenas llama poderosamente la atención: estamos en 2022 y aparecen en el despacho oval Donald Trump, Vladimir Putin, Boris Johnson y una de las Le Pen. Poco importa cuál.

«Como le decía antes -narra Durpaire-, hay una parte de mí que analiza los sondeos durante un año y medio y ve a Clinton a la cabeza y se dice 'las mujeres van a salvar a Clinton'. Y hay otra parte de mí que, en el cómic, ve a Trump en la Casa Blanca. Es por eso que ahora escucho mi ser imaginativo. Desafortunadamente, resulta ser más racional que el racional. Es una imaginación mórbida, porque no estoy por la victoria de los populistas, pero tengo más razón cuando escribo cómics que cuando salgo en la tele en plan serio intentando analizar las encuestas. Hay algo que nos sobrepasa. No llegamos a comprender este hundimiento democrático».

Fue tras las elecciones al Parlamento Europeo en 2014 cuando François Durpaire empezó a trabajar en este cómic. «La idea era que la gente tomara conciencia de que esto puede pasar. Si hubieran tenido este cómic en EEUU, quizá dibujando en el Despacho Oval a un loco como Steve Bannon [el principal consejero de Trump], los americanos hubieran actuado de otra forma».

 

Bueno, los Simpsons ilustraron la escena hace ya años.
Eso era realmente burlesco, parecía una broma. Nosotros hacemos el dibujo realista, en blanco y negro.
Usted decía en 2015 que estaba convencido de que Le Pen ganaría en 2017.
Sí, pero es que estoy convencido.
Ah, ¿lo sigue estando?
Claro que sí.
La situación ha cambiado. Usted decía que sería la división de la derecha la que daría el poder a Le Pen pero la que está dividida ahora es la izquierda...
Basta que logren dividir a los demás, poco importa que sea la izquierda o la derecha. Si el candidato frente a Le Pen es Fillon, ¿cómo se va a efectuar el trasvase de votos de la izquierda a la derecha? Cuando la gente de la izquierda vea el programa de Fillon que prevé una destrucción de 500.000 empleos públicos, ¿qué policía, profesor o enfermera va a ir a la segunda vuelta a votar por la destrucción de su empleo para evitar a Marine Le Pen? Si no es en 2017 será en 2022, pero una Le Pen va a llegar al poder.

Con «una Le Pen» se refiere también a otra posible candidata: Marion Maréchal Le Pen (1989), la nieta del fundador del FN, diputada desde los 22 años, quien representa la corriente ultracatólica y tradicional del partido, enfrentada en parte a este FN de la desdiabolización que simbolizan Marine y su segundo, Florian Philippot, elegido a dedo por ella pero rechazado por un amplio sector de los militantes. Especialmente por las bases neonazis que ahora intentan esconder.

Paréntesis. Con la corbata de Durpaire es imposible mantener la atención. Es una corbata-espejo. Una le mira a él y de pronto se encuentra ahí, reflejada junto a los ojos de los vecinos de la terraza donde se celebra la entrevista. Este profesor de Historia en una universidad pública, colaborador recurrente con otras escuelas privadas, escritor de libros serios -por llamarlos de alguna manera-, y ahora también de cómics, es, además, un estrafalario y atrae las miradas. Suele vestir de negro con accesorios llamativos: broches, una estola de pelo... Hoy lleva una corbata de espejos. «Tengo una todo en oro», dice.

Debió costarle un ojo de la cara.
Sí.
¿De dónde viene este capricho? ¿Es un símbolo?
¿Sabe por qué llevo estas corbatas?
¿Por qué?
Para que no me pregunten por qué llevo este peinado.
¿Y por qué lleva ese peinado?
¡Voilà!

PESTE Y CÓLERA. En realidad, Durpaire viene a alertar en su cómic de lo que los continuos fallos en los sondeos nos están avisando: una gran mayoría de la población esta hastiada de tener que elegir, como dicen en Francia, entre la peste y el cólera. «La democracia no puede resumirse en ir a votar por salvar a un hombre bueno que no tiene nada que ver con nosotros. Tengo amigos en Estados Unidos que no fueron a votar porque no querían votar a Clinton. A lo mejor la culpa no es de ellos, sino del Partido Democrático, que promocionó a Clinton. Discúlpeme pero no veo a Bernie Sanders perdiendo los cuatro estados azules por excelencia, que se han entregado a un millonario, a un tipo que hace hoteles».

¿Y qué nos queda?
Los que quieren luchar contra el nacionalismo necesitan construir ideas fundadas y mostrar cómo lo global puede ser una oportunidad para lo local. Pero, además, hace falta ser un showman, porque los populistas son muy espectaculares. Si a usted le ponen frente a dos televisores, en uno aparece Fillon y en otro Le Pen, los ojos se van a Le Pen. Clinton dormía a todo el mundo. Estos nacionalistas tienen el show.
¿Como su corbata?
Exactamente, la gente no te escucha si no. ¿Por qué se cree que soy un buen profesor? Estamos en una sociedad diferente donde hace falta un poco de entretenimiento.

No se trata de una mera serie de libros de ciencia ficción. Durpaire intenta imaginar qué pasaría si aplicamos de forma literal el programa del FN a las presidenciales de 2012, para lo que ha contado con la ayuda de politólogos y economistas. No es que Francia vaya a convertirse en Corea del Norte de la noche a la mañana, pero, en términos generales, cree que aumentaría el paro y el balance económico sería negativo. Por no hablar de las consecuencias para la ya debilitada UE. A pesar de todo hay esperanza, aunque eso vendrá en la tercera parte: La Resistencia.

«El nacionalismo está ligado a una crisis de transición de sociedades en el contexto de la globalización», opina Durpaire, quien confía en que toda esta concatenación de momentos históricos en aras del nacionalismo deje lugar a un nuevo humanismo. Vamos, que lo que hoy vivimos es una «pasarela» forzosa a una sociedad en la que la globalización estará aceptada, porque no quedará otra, así que qué menos que hacerlo con solidaridad, priorizando la educación y aceptando las diferencias culturales. «Hace años que los políticos de Europa dejan que se ensucie la imagen de la UE y no han sabido cómo explicarle a la gente que, sin Europa, sus platos estarían más vacíos... Habrá que crear políticas que puedan plantar cara a los nacionalistas y a su espectacularidad en el debate; no más gente gris con trajes grises y caras tristes».

Habrá que aceptar que el show es parte del futuro.

¿Tenemos tiempo?
No, no tenemos tiempo. Creo que esto va más rápido de lo que pensamos. Es como una tragedia griega, irá hasta el final de la lógica.
¿Y después ganan los buenos?
Sí. Dame tu mano. [Se la doy y hace como que la lee]. Te va a ir bien.
A todo esto, ¿qué le parecen a Le Pen sus cómics?
Hace pocas semanas que salió el cómic. En él se ve a Le Pen bajo el título Totalitaria y no tenemos ninguna denuncia del FN, no lo consideran una difamación.
¿Pero usted tiene alguna relación con ellos?
No es una relación buena. Evidentemente tengo emails e insultos por redes sociales todos los días de parte del movimiento identitario dentro del partido. En la cúpula tienen la política de no hablar del cómic para no darle publicidad, pero cuando yo me los encuentro me hablan de ello.
¿Por ejemplo?
Marion Maréchal Le Pen, con quien coincido en emisiones de televisión. Le pedí que participara en un programa que llevo yo y me dijo «no, no, ¿cree usted que voy a ir a su programa después del cómic ese? C'est pas possible!». También sé que la dirección del partido se inquietó por ciertas informaciones que aparecen. Tenemos a muchas fuentes dentro que nos hablan de las tensiones reales que hay, exclusivas, anécdotas...
Vamos, que Le Pen es una fan de Céline Dion, como aparece en su cómic.
Ah, sí, se sabe todas sus canciones de memoria.
 
 
 
 
 
Fuente: http://www.elmundo.es/papel/historias/2017/02/15/58a19669268e3ec0048b4634.html
 
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