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2018.02.12
Joaquín Sorolla, el artista que pintó y amó la moda
En sus viajes compraba vestidos para su mujer e hijas/ RTVE
Joaquín Sorolla, el artista que pintó y amó la moda
Autor: EFE/ RTVE
Traje de L.Lemoine y retrato de Maria Luisa Martínez de Tejada.

RAFEL MUÑOZ

RTVE

 

 

 

 

 

 

 

Se le conoce como el pintor de la luz pero a partir de ahora muchos verán a Joaquín Sorolla como el pintor de la moda, una pasión que marco su vida y que ha quedado reflejada a en su obra. Sorolla fue un cazador de tendencias, un sabueso que rastreaba las novedades de cada temporada y un esteta que cayó rendido ante las creaciones de los modistos más vanguardistas y rompedores de finales del XIX y principios del XX, unos años de cambios decisivos para la moda.

Esta pasión del pintor toma ahora forma en la exposición que acogen de forma conjunta en el museo Thyssen-Bornemisza y el museo SorollaLa muestra, comisariada por Eloy Martínez de la Pera, está articulada en cuatro temas –El Sorolla íntimo, El retrato de encargo, El veraneo elegante y El París moderno-, y cuenta con setenta cuadros y un enorme conjunto de prendas y complementos que, estratégicamente colocados, describen tres décadas de historia y de moda pero también dejan claro el amor de Sorolla por la figura de la mujer y su afán por pintarla de forma poderosa.

“Sus retratos reflejaron, de una manera explícita y muy intuitiva, la importancia que tenía la moda para él a la hora de realizar su proceso creativo. Pero a la vez se convierte en cronista del cambio que se produce en la mujer y en la moda entre 1880 y 1920”, cuenta el comisario. “Sorolla viajó a Londres, Nueva York, Washington, y estuvo en el París de la Exposición Universal de 1889, cuando se inauguró la Torre Eiffel, ese París de modernidad de la que sale la palabra moda”.

 Elena, hija de Sorolla, posa con un vestido Delphos, de Fortuny, similar al azul que data de 1920.

En esta exposición la obra de Sorolla adquiere una nueva dimensión porque sus cuadros son los armarios y las revistas de la época que vivió, los años de la gran revolución de la indumentaria femenina. “No he conocido en la historia a nadie más moderno que Sorolla”, dice el comisario. “Lo vemos en la ropa que compraba en sus viajes para su mujer, Clotilde, y sus hijas. Como el vestido Delphos que adquirió tan solo un año y medio después de que Fortuny lo creara, un vestido que revolucionó la moda de principios de siglo y que compró para su hija Elena que tan solo tenía 14 años, Sorolla sabía las tallas de su mujer e hijos, ¡fue el primer personal shopper!”

Martínez de la Pera insiste en la modernidad del pintor valenciano pero destaca que siempre fue fiel a una estética elegante, sin extravagancias ni estridencias. Era un esteta, un enamorado de los objetos bellos que nunca perdió de vista el refinamiento y el protocolo, como en las escenas junto al mar en las retrató con detalle tanto el vestuario como los complementos. Un poeta del blanco pero también del negro, colores que declinó con maestría para lograr inmensos matices, tantos como texturas encontró en su vida. 

“Todas las piezas juntas narran una historia, la historia que Sorolla hubiera querido contar al público. Este es nuestro homenaje”, dice el comisario mientras recalca que se trata de “una exposición noble porque todos los cuadros, vestidos y complementos están agrupados por fechas, todos datan de la misma época, y eso solo ha sido posible buscando y buceando durante mucho tiempo en museos y archivos”.

 'Clotilde paseando en los jardines de La Granja', cuadro que ha viajado desde Cuba.

Tres años y medio ha costado materializar este sueño. casi cuatro años de conversaciones y peticiones a instituciones de todo el planeta para lograr que las piezas pudieran viajar -en óptimas condiciones- a Madrid y después lograr que todas encajaran, como piezas de un puzle de historia y belleza.

“Es una exposición muy ambiciosa”, reconoce, aunque se queda corto. “Hemos contado con cuarenta prestadores diferentes, hay piezas de los cuatro continentes. Tenemos cuadros del Metropolitan de Nueva York, del Museo del Bellas Artes de La Habana, de Buenos Aires, Saint Louis, San Diego, vestidos que vienen del Victoria and Albert, del Galliera, del Museo de Artes Decorativas de París, complementos que vienen del Museo del Diseño de Barcelona, del Museo Textil de Tarrassa, del Museo del Traje, del Museo del Ejército… de toda la geografía española”.

 Cuadros de Sorolla junto a un vestido de Julia Virac y un traje de novia de 1907. EFE

Por eso se siente especialmente satisfecho de la armonía que reina en la instalación. El retrato de una mujer se exhibe junto a un vestido idéntico al que lleva en el cuadro, y al lado vemos el mismo collar que pintó Sorolla e incluso la silla sobre la que descansaba la modelo mientras él pintaba, un mueble de su propia casa. Algo que el comisario describe como “momentos mágicos, encuentros de piezas que cuentan lo que Sorolla quiso contar en sus cuadros”.

Destaca la gran labor de montaje pero también la de restauración de cuadros y vestidos en la que han trabajado más de 150 personas. “Es lo que no se ve, como el vestido de lentejuelas que ha habido que coser una a una o los maniquíes que hemos tenido que hacer porque las piezas de indumentaria son de diferentes épocas y varían las medidas y las tallas. Y hemos encontrado piezas de colecciones privadas que estaban e cajones o arcones y hemos tenido que darles vida. Sí, es muy ambiciosa, pero por la gente que ha participado para poder contar este cuento”.

 Retrato de Clotilde, esposa de Sorolla, y vestido de Chéruit. EFE

Un cuento que va más allá de la moda porque Sorolla no fue ajeno a los cambios sociales de unos años en los que la mujer rompió con ataduras y reclamó su hueco en la sociedad. “Siempre quiso empoderar a la mujer, lo hizo en sus retratos y lo vemos en las miradas y en las poses, a veces haciendo que la mujer que posa se contorsione y gire el cuerpo, pero también en la ropa que eligió para lograr la perfección de la imagen que quería proyectar de cada una de ellas”.

En las salas del Thyssen destacan vestidos de diseñadores icónicos, de maestros eternos de la moda como Mariano Fortuny y Madrazo, Charles F. Worth, Jeanne Lanvin, Madeleine Vionnet o Paul Poiret. Piezas históricas que en algunos casos se muestran por primera vez. “En la exposición también hemos querido destacar el trabajo de estos diseñadores que son los primeros en firmar sus colecciones porque entienden que lo que han creado es alta costura, es arte, y 'esas primeras etiquetas' están en la exposición… También las revistas de moda de esos años, revistas que llevaban patrones para replicar los vestidos, ¡estamos hablando de la globalización de la moda!”.

 Retrato de la reina Victoria Eugenia y vestido de 1890.

Pero moda y arte son dos conceptos que juegan a encontrarse y desencontrarse a lo largo de la historia. “La moda ha sido siempre parte del arte”, dice Eloy Martínez de la Pera, que destaca los trajes de las santas de Zurbarán o la indumentaria que se encuentra en los cuadros de Goya o Ingrès. “La moda está en los museos desde el inicio de los tiempos pero ahora la moda deja ahora el olor a alcanfor de los armarios y se mezcla con el olor a óleo y trementina.

Pero no todo lo que entra en un museo es arte, la moda que se expone en los museos españoles es arte: Balenciaga es un artista y Givenchy es un artista como lo son Worth, Lanvin, Poiret, Vionnet…. Son artistas porque narran un momento. Se pueden narrar historias a través de un pincel pero también se puede utilizar una aguja, unas tijeras y los tejidos más nobles de la alta costura para contar una historia y para para crear belleza, ¡porque la belleza es uno de los ideales de la historia del arte!

El recorrido termina con una película titulada 'Yo estuve allí' con imágenes de las ciudades que visitó Sorolla y que sirven para ambientar y enmarcar su obra pero también para trasladar al público a esos lugares y esos años que tanto influyeron al pintor. Paseo a la orilla del mar, es una de las obras más delicadas y "como no se ha podido descolgar hemos tenido que llevar cuatro vestidos a la que fue la casa de Sorolla", cuenta Martínez de la Pera. Por eso la visita a los dos museos es necesaria para disfrutar al completo de la colección. 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20180212/sorolla-artista-pinto-amo-moda/1677422.shtml

 
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