Singularidades alimenticias  del mexicano de 1825
2012-09-07
Singularidades alimenticias del mexicano de 1825
Singularidades alimenticias del mexicano de 1825 Madrid, España.- Siembre había alguna sorpresa entre los libreros de la ciudad para el aventurero quien dejaba encargos de publicaciones descontinuadas. El anuncio le dejó pasmado, un documento de principios del XIX, 1825, firmado por Joseph Burkart, alemán asentado en México por 9 años dedicado a la mineralogía pero curioso narrador de las costumbres alimenticias del mexicano. Como Niño Dios envuelto en papel de china lo guardó y se fue corriendo a su piso para empezar a disfrutarlo. Entre copa y copa leyó algunos párrafos de "Estancia y Viajes en México": "En general el habitante de las ciudades de México se levanta bastante tarde; es un poco sensible al aire fresco de la mañana en los lugares elevados; pero no es perezoso. Al levantarse ordinariamente toma una taza de chocolate con una pequeña pieza de pan, y, si no lo ha hecho antes, fuma un cigarro... después, si se desea, se va a la iglesia, para oír misa, y se regresa hacia las ocho o las nueve para tomar el desayuno en casa; es comida consiste en un poco de carne asada y un guisado, o bien huevos y frijoles negros; inmediatamente después se fuma de nuevo..." Después citaba a los afortunados en tomar un almuerzo de frutas con algún pieza de pan dulce y un vaso chico de licor o de vino, todo "como en Alemania". Y luego la comida, el alemán la registra así: "Se come entre las doce y la una, y he aquí la minuta: potaje o caldo, que es ordinariamente un simple consomé; sopa, platillo en cuya composición entran el arroz, el pan a la parrilla o pasta hervida en agua y recubierta de manteca de cerdo; olla, compuesta de carne de res o de carnero hervida con algunas legumbres, o bien olla podrida, es decir, carne de res o de carnero con gallina, carne de puerco, todo esto servido junto en una vasija con cebollas y otros vegetales culinarios, y sazonado con una salsa hecha de tomates, cebollas y vinagre. A estas viandas las suceden otras carnes preparadas en estofado o asados, y luego vienen los frijoles espolvoreados de queso. La comida se termina con confituras y una crema." A Burkart le extrañaba el poco consumo de vino o pulque después de la comida o durante ella y no se servía agua sino hasta haber terminado las confituras, una vez ingerida se consideraba nocivo comer más y ante la oferta se pronunciaba una frase "ya tomé agua" dando por sentado el final de la comida. El escritor también recoge la presencia de las tortillas de mano en la mesa, se disponía en las casas de una "criada ocupada durante la comida en prepararlas para que se disponga de ellas calientes"; y advertía de la presencia del pan blanco y el especial énfasis al chile "entra en la mayor parte de los cocimientos; forma la salsa de muchos platillos y se le come también cuando todavía está verde". Respecto de la carne, Burkart subraya el uso de "la res, el cerdo y el carnero asado, rara vez se matan terneras; los pollos, los pavos, los pichones, las codornices, los patos salvajes abundan; no he visto en ninguna parte ocas ni patos domésticos... y la caza no se vende en el mercado". Después Zalacaín se deleitó con las narraciones de los utensilios en la mesa. Y decía Burkart: "Las comidas ordinariamente se sirven con la mayor simplicidad; como en todo México no hay sino una fábrica de loza burda y de mala calidad, las familias más acomodadas utilizan platos, cucharas y tenedores de plata; en las casas ricas no solamente el servicio de mesa, sino también todo los recipientes de la alcoba son de plata y su valor monta a sumas enormes. Pero esta orfebrería no es hermosa; ordinariamente es muy pesada, de forma anticuada y tosca, y como es de un metal muy fino -de siete dieciseisavos de onza- se gasta fácilmente y se abolla". En alguna ocasión al curioso cotilla alemán le invitaron a cenar a la casa de un hombre muy rico quien tenía en el salón principal la imagen de la virgen y unos candelabros de plata muy grandes; al recibirlo le ofrecieron cigarros y luego se montó la mesa para los 4 principales personas y llegaron las viandas: "Una gran taza de sopa fue llevada a cada convidado; pero antes de que nadie la tocara una criada dijo en voz alta la bendición, que cada uno repitió en silencio". La mesa era muy pequeña y no cabían todos los platos, así, unos los pusieron sobre las rodillas. "Después llegaron ollas, principios, guisados, asados, postres, dulces y otras viandas de todo género, rápidamente y todas en las mismas vasijas donde se prepararon. Se cambiaba de plato y tenedor a cada platillo; todas las viandas estaban ya cortadas en pequeños trozos". Burkart hizo en esa parte una anotación sobre otras cenas donde fue convidado y sirvieron aves enteras, el huésped las cogía tan delicadamente como le era posible, con las dos manos y les arrancaba los muslos y ofrecía a los invitados quienes los comían pinchados con un tenedor ayudados de pan o tortillas. Durante la cena, agregaba el alemán, "una criada aportó sin cesar tortillas calientes. Tampoco faltó el vino y el pulque aunque los mexicanos rara vez lo usan; bebieron un vaso de agua después de haber comido algunas confituras y así terminó la cena, entonces el criado recitó de nuevo una plegaria en voz alta, puso sobre la mesa una hornilla y salió". En un párrafo la narración de 1825 describe el estilo de comer de los mexicanos de la época: "La manera de servir y los modales de los mexicanos entre ellos en la mesa son todavía más singulares que su platería". Por lo visto la costumbre en la mesa, los utensilios, menajes, orden, parecen ser cosa del pasado y dejados sólo para los banquetes, se han ausentado de lo cotidiano gracias al fast food, enemigo número uno de la gastronomía, pensó el aventurero. Video en Youtube: jesusmanuelhl jesusmanuelh@mexico.com
 
Titulo Columnistas
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Los privilegios del poder
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Violencia machista
Jesús Manuel Hernández
El Rincón de Zalacaín
Jesús Manuel Hernández ¿Exprés o "shot"?
Jesús Manuel Hernández
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo El Che Guevara y Morena
Carlos Figueroa Ibarra
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Meade y RMV, ¿el plan?
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Las pruebas del amasiato
Jesús Manuel Hernández
Reflexiones
Fidencio Aguilar Víquez Doctor en Filosofía La muerte de Mara Fernanda no queda sin sentido
Fidencio Aguilar Víquez
Sin Límites
Raúl Torres Salmerón Abogado Puebla, con gran rezago social: Godina
Raúl Torres Salmerón
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo Grilla y alta política en Morena
Carlos Figueroa Ibarra
Facebook Los PeriodistasTwitter Los PeriodistsaYoutube Jesus ManuelRss Los Periodistas
Inicio Noticias Columnistas Zalacain Por Soleares Video Columna Contacto  
Logo Los Periodistas
Copyright © 2010
Desarrollado por: Estrategia 360°