Del Cocido Madrileño a las mesas interactivas
2011-03-23
Del Cocido Madrileño a las mesas interactivas
Del Cocido Madrileño a las mesas interactivas Madrid, España.- Dos anuncios aparecidos en la radio le habían llamado la atención al aventurero, quien presa de hambre y frío había buscado el contacto para hacerse el invitado a la comida de las "gachas" de la medida semana, un asunto, reservado a selecto grupo atendido en un bar fuera de Madrid, y donde cada dos semanas, por encargo, se hacían gachas con torreznos y chuletas de cerdo empanizadas. Zalacaín había encontrado a un grupo aficionado a esa especie de papilla hecha con harina de almorta tan popular en España en épocas de la Guerra Civil y el hambre; durante un tiempo fue prohibido el consumo excesivo de la almorta debido a las consecuencias sobre el humano, le provocaba latirismo, una especie de paraplejia con temblores. Como nadie estuvo disponible, se dejó guiar por la oferta gastronómica. La primera, ponderaba una especie de recorrido de restaurantes y tabernas donde se ofrecía el Cocido Madrileño, una de ellas le había sonsacado, la de "Casa Parrondo", cerca de las Descalzas en la Calle Trujillo, donde su propietario, Nicolás Parrondo, originario de Luarca había sido considerado por muchos como el embajador de Asturias en Madrid; entre el restaurante y la sidrería ofrecían un menú para dos personas de Cocido Madrileño con toque asturiano. Nicolás era famoso por varias razones, amigo de Santiago Segura, protagonista y productor de Torrente, el detective guarra del cine español, y además por haber pagado 13 mil euros por el "campanau" el primer salmón de la temporada asturiana en el 2005 y 10 mil euros por el del año pasado. Pero Nicolás también pasó a las páginas de los diarios en el 2008 cuando dos mujeres lesbianas se besaron apasionadamente en uno de sus establecimientos, Parrondo enfurecido e iracundo les gritó frente a todos los comensales "guarras, sois basura, les ha fallado no conocer una buena polla". El asunto le llevó a los tribunales y a ofrecer disculpas. La segunda oferta iba de la mano de la modernidad extrema, la gastronomía y la alta tecnología interactiva habían llegado a Madrid de la mano de dos restauranteros y un arquitecto de Jaén, quienes montaron el "Eatperience", tal vez influenciados por quienes han experimentado en el tema, primero fue el "Inamo" de Londres, luego en "Cocinandos" de León, con una estrella Michelín, "Etxanobe" en Bilbao y "El Celler" de Can Roca. Desde el techo del restaurante se proyecta la carta de alimentos de corte mediterráneo y los vinos, el comensal puede marcar su elección con un puntero en forma de pintalabios rojo y además es posible cambiar el color y el diseño del mantel, pues la mesa es interactiva. La carta del día ofrecía entre otras delicias un Risotto cremoso de setas con rúcula y tejas de parmesano seguido de un Curry Thai de cordero aragonés y aromas de teriyaki o un Rodaballo glaseado con salsa de crustáceos y alga nori. Al aventurero se le hizo agua la boca con el curry de Thailandia, aromático y con sabores de lima y leche de coco, la oferta no mencionaba si se trataba del curry rojo o el verde. La base del teriyaki era la soya, salsa propia de Japón, la mezcla de lo thai y los nipón podría resultar una sorpresa con la fuerza del cordero; en algunos sitios se habían puesto de moda las recetas japoneses en consecuencia del sismo ocurrido días antes. Zalacaín salió del piso e inició su caminata, en el bar de la esquina se escuchaba un pasodoble interpretado por Manolo Escobar: "No me hable usté/ de los banquetes que hubo en Roma./ Ni del menú/ del hotel Plaza en Nueva York./ Ni del faisán/ ni los foagrases de paloma,/ ni me hable usté/ de la langosta Thermidor./ Porque es que a mí,/ sin discusión, me quita el sueño/ y es mi alimento y mi placer/ la gracia y sal/ que al cocidito madrileño/ le echa el amor de una mujer... Cocidito madrileño/ repicando en la buhardilla,/ que me huele a yerbabuena/ y a verbena en Las Vistillas... Digame usté/ dónde hay un cuadro/ con más gracia/ con el color/ que da la luz del mes de abril,/ cuando son dos/ y están debajo de una acacia,/ y entre los dos/ un cocidito de albañil./ Cuando el querer/ de la mujer le dice al dueño/ de su hermosura y su pasión: Toma, mi bien,/ tu cocidito madrileño,/ que dentro va mi corazón". Sin duda el pasodoble le movió a Zalacaín en dos sentidos, el hambre y el corazón de la madrileña al prepararlo. jesusmanuelh@mexico.com
 
Titulo Columnistas
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista #UberPuebla: opacidad
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Los privilegios del poder
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Violencia machista
Jesús Manuel Hernández
El Rincón de Zalacaín
Jesús Manuel Hernández ¿Exprés o "shot"?
Jesús Manuel Hernández
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo El Che Guevara y Morena
Carlos Figueroa Ibarra
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Meade y RMV, ¿el plan?
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Las pruebas del amasiato
Jesús Manuel Hernández
Reflexiones
Fidencio Aguilar Víquez Doctor en Filosofía La muerte de Mara Fernanda no queda sin sentido
Fidencio Aguilar Víquez
Sin Límites
Raúl Torres Salmerón Abogado Puebla, con gran rezago social: Godina
Raúl Torres Salmerón
Facebook Los PeriodistasTwitter Los PeriodistsaYoutube Jesus ManuelRss Los Periodistas
Inicio Noticias Columnistas Zalacain Por Soleares Video Columna Contacto  
Logo Los Periodistas
Copyright © 2010
Desarrollado por: Estrategia 360°