Una visión de la ciudad
2018-07-18
Una visión de la ciudad

Una visión de Puebla

 

 

 

 

 

Por Juan Daniel Flores

 

Espacio: Puebla, México.

Población: Pueblo chico infierno grande.

Fundación: 16 de Abril 1531 a la orilla del río San Francisco. Hoy Barrio de La Cruz, El Alto.

Próximamente Barrio Smart con la complacencia de la población.

Bandera: Tricolor con águila y serpiente al centro…ha y sin cebolla.

Religión: Este hogar es poblano, alcohólico y telenovelero, no permitimos propaganda de cultos y chairos. Respete nuestra Pueblita de Nexflix, rolas de banda y nepotismo político.

 

Esta foto la tome hace casi un año. Íbamos nuevamente a tocar otra puerta de la madreada patria, eso sí, sin tomarnos de la mano: “…tanto loco que anda suelto”

Nunca me ha gustado tomar de la mano a alguien por mera obligación. Menos saludar de besito si apenas la conozco.  Por cierto ¿Hay una estilo pipope de saludar a  quien no queremos saludar?

Estábamos en la sombrita, me explicaba a detalle el sistema, los tiempos, los miles de muertos de Calderón, la formalidad de los asuntos de la patria y del debe ser.

En esos rumbos de la ciudad de Puebla nadie se mira. Todos van a más de 100 Kilómetros por hora.

Me gusto verla presa del aire como una vela a punto de apagarse, abriendo sus brazos mientras decía cosas que yo no entendía, no dejaba de saludar a medio mundo, de coquetear. Es curioso como la vida del otro no importa hasta que el morbo languidece. Puebla chica, infierno grande. Cada fraude es testigo de cada silencio en los pasillos de la cotidianidad.

Total que no me resistí. Me puse de pie y alce la mirada por debajo, aunque temprano para encontrar pantaletas, sólo alcancé a pasear los ojos por el muslo.

Todo su mundo y el sol fue mío por segundos. Lugares comunes, tiempos difíciles, días de consumo.

 Esa foto la tomé hace más de un año y la bandera ya ondeaba a la izquierda.

  

Huehues, ¿a quién le toco el muñequito de la rosca?, vamos por tacos del camello allá en el módulo, la ceremonia en sábado allí está en no menos de $5 mil compa, ¡lo mataron a piedrazos en la 22!, nos vemos en los muñequitos, se están dando en la madre en el Gatica, los anarquistas están repartiendo volantes contra los comunistas allá atrasito de la 20, como extraño el Orange Crunch, ¡los Gallareta son cabrones!

El niño se esperó en el pórtico, afuera de la nave principal del templo, metros adelante del cancel y del sotocoro. Eran como las 7:30 de la noche o las 8. En esos tiempos la noche era como el día, sólo que sin sol y sin tanta muerte.

El patio estaba obscuro. Solo lo iluminaba por las orillas un par de focos cuya luz amarilla venia de las calles del barrio.

Frente a los ojos del pequeño había un atrio enorme lleno de árboles,  en medio del mismo, un camino atravesado por una base de piedra donde se alzaba una cruz también de cantera que hasta hoy continúa.

Él se quedó a esperar a su madre. Todo era silencio.

Negro y obscuro. Poco a poco la luz penetro el negro y el obscuro, tomo forma de brazo y lo mostro al niño.

Todo el templo estaba vacío, la angustia y el temor hicieron girar rápidamente sus ojos hacia dentro del templo luminoso entre amarillo y blanco, la silueta de luz dirigía al niño su forma de brazo como queriendo desprenderse.   

El niño palpitando, volviendo su miedo al atrio. Todo oscuro.

No hay nada. Vuelve a mirar hacia dentro, a lo lejos viene bajando su madre como a 30 bancas de roble.

Todo ha pasado. La luz y la sombra en una sola noche.

Su madre lo toma de la mano. Hay que volver a La Cruz.

 

 

 

 

 

En una esquina la revolución industrial, en otra los pirules. Más pa´lla la fundación de Puebla, más pa´ca los lavacoches, el empedrado, el chapopote. Enfrente la guacamaya, a un ladito la monja. Y jodidamente, siempre jodidamente más adelante las sirenas de la cruz roja.

 

Las ciudades por lo general, son el escenario de luchas políticas y experimentos del desarrollo, presas de la voracidad y del mito del progreso. Mucho de esta ciudad comenzó a orillas del rio. Allí se instalaron fábricas, comercios y viviendas que dieron de comer a los comienzos de algo que hoy no tiene rostro, ni espíritu.

En Puebla hay rincones que nadie ha visto a pesar de vivir más de 20 años aquí. En una esquina hay santos y en la otra, mirando pasar los años, las protestas y los rezos. La fundación de Puebla en 1531 no define la identidad de los ciudadanos. Muchos de ellos no saben siquiera lo que es caminar por calles empedradas o ir y venir con un “diablito” por agua para lavar la ropa y los trastes de peltre.

En todas las grandes ciudades hay centros comerciales y complejos universitarios. Sin embargo, no en todas se toman del hombro una fuente, un remanso, una fábrica donde trabajaron los abuelos, una casa (antes jardín de niños) y un templo. Templo donde a unos metros se fundó Puebla, donde por cierto, en las narices de la casa de gobierno y del mismo párroco, fue robada una emblemática cruz de Piedra con todo y su base.

No es raro. Este es un pueblo donde como en otras partes del país hay muertos, desaparecidos, desempleados y migrantes a la vista de todos. Al fin sólo es una ciudad empedrada que algún día será moderna.

 

 

 

Freud, Lacan, Fromm y chavos de onda en la Plaza. Pulseras, tazas de Mafalda, sombreros, pergaminos, rebozos, libros, playeras. Casi todo de China o de más para abajo. Zapata vive. ¡Tierra y libertad! ¡Vendimia y Universidad!

 

 

En ésta calle a eso de las 21:30 hrs. colgaba un alma de las ramas de un árbol. No sé si era jueves o miércoles, pero el caso es que se arremolino mucha gente a mirar al hombre que se quitó la vida. Meses después alguien grafiteaba la pared amarilla evocando a Zapata.

Hay una cortina de humo entre Zapata y el observador. Llevo en la mano una bolsa de cubos de hielo y veo que la vida continúa a pesar de los símbolos patrios.

Las 10 de la noche y  ya nadie se acuerda del árbol ni de Zapata.

 

 

Aquí ladito toco Molotov y en la esquina se armaban desmadres eternos en el balcón de la Perica. A su diestra el terremoto aplasto varios autos y estuvo el Trasgu. Pero ninguno como El Realengo.

¿Qué fue de ti? ¿Cuántos reclamos quedaron bajo las ruinas? ¿Cuánta rutina?  ¿Detrás de ti la noche? ¿Te caíste poco a poco? ¿Quién se durmió en ti por años? ¿Cuándo te caíste? ¿La vecina se ve mejor que tú? ¿Cuántos se asomaron por tus ojos? ¿Le debes a alguien en especial tu caída? ¿Cuántos se asomaron por tus balcones? ¿Te han abandonado para siempre? ¿Cuánta humedad caminó dentro de ti? ¿Tuviste a tus pies alguna serenata? ¿Volverás sin arrugas? ¿A qué hueles por dentro? ¿Cuántas palabras guardas? ¿Quién vivió dentro de tí la última vez? ¿Quién fuiste en la Revolución, en la Reforma o en el ´71? ¿Qué haz mirado en estos años? ¿Se han olvidado de ti? ¿Qué música escuchabas? ¿Te gusta Puebla?

 

 

 

No sé si ésta sea la región más trasparente de Cuetlaxcoapan, pero sí sé que aquí está el mejor chileatole con modos de toda la región.

No lo pensé. Sólo me puse de pie y la tomé. Había algo que me atraía. Seria, callada y con los ojos abiertos. Insinuaba “un no sé qué, que qué se yo”. Detrás tu boca, la limpieza de tu piel, los labios perfectos, los lunares por todos lados iluminando mi camino a tu espalda.

No lo pensé. Me alce de puntillas y lo hice. Fue más rápido que de costumbre. Solo sucedió y ya. Fue todo. Sólo fotos.    

 

 

  

Pr.17:17

No recuerdo bien la última vez que nos vimos, pero fue hace más de dos años. Sin embargo no es en la que te recuerdo más. Te tengo presente en dos instantes citadinos.

El primero cuando tenías 10 años. Nunca he sido bueno para calcular la edad de los niños. Fuimos allá en la zona de los fuertes, a uno de esos museos que el gobierno “moderniza” para la gente, hoy remedo de Dysneylandia. Había varios aparatos para que los niños corroboraran sus conocimientos de la física, química y de la ciencia en general. Más tarde, te la pasaste en un súper trasnacional impostado en un espacio público, según para que los niños aprendieran a comprar.

Después, paseamos por el mercado la Victoria y te subiste al trenecito del mercado y me pediste que te comprara un libro. Ahí platicamos largo rato de personas del pasado. Ya habías cambiado, no me quedo más que escucharte y asombrarme de que te interesaran tanto los chismes de adultos a tus 10.  Gente que hay en todo Puebla, metiéndose en las vidas de los otros y trasmitiendo a los niños sus vicios y costumbres. La doble moral que nos distingue, igual que el chile en nogada.

Pero tu brillante inteligencia no se opacó, a pesar de la suave patria de vecindad de otros en tu naciente palabra.

Me quedo con la imagen de hace 14 años. Con la luz de las 2 de la tarde aventurándose entre la fe religiosa, el chacoteo y los vestidos nuevos.

¡Bolo! ¡Bolo! ¡Bolo! El padrino avienta el bolo entre gente extraña y risas. Era una colonia poblanuche entre el coro de sotanas negras y la letra con sangre entra. Entonces cabías en mis brazos, era el mismo año en que conocí a la única ciudad más hermosa que Puebla: San Cristóbal.

Sonaba en mi cabeza una de David Haro. La ciudad de Puebla es testigo de padrinazgos, campanas, traiciones y puentes peatonales. 

Te recuerdo en ese año en medio de la ciudad, como quien desea que su inocencia no cambie nunca. En medio de tanta gente que siempre me fue extraña, lucecitas de navidad.

Puebla es una foto como tú. Pero una gran foto con exceso de maquillaje que casi termina con nuestras fotos y nuestros lugares comunes.

Que el maquillaje no apague tu risa y que alguien, no se quien, sólo alguien, no deje de enseñar la gratitud. Aunque sea en blanco y negro.

 

"Mantén la boca cerrada, y los ojos abiertos"

 

 

…porque solo con palabras construimos al mundo y sin ellas no hay ciudad.

https://www.youtube.com/watch?v=HJVcYwjzSlk

Escuche los viernes 4:00 p.m. por Radio BUAP la capsula “Espiral Urbana” un acercamiento analítico literario a las diversas, hábitos, formas, lugares, personajes, cotidianidad, espacios, lenguajes de esta Ciudad de Puebla.

Con Juan Daniel Flores.

 

 
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