Tijuana: más allá del chascarrillo y el insulto
2018-05-22
Tijuana: más allá del chascarrillo y el insulto

Tijuana:

más allá del chascarrillo

y el insulto

 
 
 
 
 
 
 
Por Fidencio Aguilar Víquez
 
 
 
 
Este segundo debate, por el formato, estuvo mucho mejor que el primero. La conducción igualmente mejor potenciada. Quien mejor se mueve en ese formato sin duda Anaya: conoce, hilvana, propone. AMLO fue el más desajustado, incómodo, repite como merolico sus eslóganes y concluye sin responder los cómos. Meade conoce, trata de responder pero ante una de las preguntas directas –si fue un error que EPN invitara a Trump- da vueltas y no se deslinda de lo que claramente fue un desatino. El Bronco no pasa de improvisado, chascarrillero y desconocedor de los temas. El acercamiento que tuvimos a los candidatos fue, insisto, mejor que en el anterior debate.
 
 
 
Para muestra un botón. En la pregunta inicial, dada la incertidumbre del TLCAN, cómo confeccionar una buena negociación para México. Las respuestas fueron: El Bronco: irse a abrir mercado con Asia –Japón en especial, América Latina y promover el vínculo norte y sur de México. AMLO: “Sostengo que la mejor política exterior es la interior (…): fortalecer nuestra economía, que haya trabajo en México para que la gente no tenga necesidad de emigrar…”. Anaya: Dado que el 80% del mercado exterior de México es con los Estados Unidos, negociar exponiendo todo en la mesa (y no rubro por rubro). Y eso da pautas para exigir respeto. Meade no atina sino a reiterar lo mismo: exigiendo respeto.
 
 
 
Llega un momento, todavía en la primera parte, León Krauze pregunta a López Obrador: ¿Cómo medir el respeto que se le exigiría a Trump? El candidato responde que con autoridad moral. El escritor periodista insiste: Un parámetro medible. Y la respuesta: Que haya honestidad, que no seamos candil de la calle y oscuridad de la casa. Y por cierto, aclara, en esto estoy de acuerdo con Trump, porque dice: Me transaron. Y sí, el gobierno actual es muy transa, concluye. En resumidas cuentas: Vamos a hacer entrar en razón a Trump… No dice cómo, no atisba siquiera una imagen de lo que podría significar eso.
 
 
 
A Meade también le toca, el mismo Krauze lo increpa sobre la invitación y recepción a Trump siendo candidato. Usted era secretario de Relaciones Exteriores cuando Trump era candidato. Varios lo criticaron, ¿se equivocó? Nadie sabía lo que iba a ocurrir, nadie preveía su victoria, incluso un día antes. Como se ve, apreciable lector, lectora, desvía la respuesta. El periodista insiste: [Con la invitación y recepción a Trump] ¿Se equivocó usted? ¿Se equivocó Enrique Peña Nieto? Y Meade responde con otra cosa: No, Trump ya se salió de varias asociaciones mundiales.
 
 
 
A Anaya también le toca lo suyo. Krauze lo cuestiona sobre hasta dónde llegaría en la confrontación y en el cuestionamiento al ahora presidente norteamericano. Y el candidato pone dos temas: seguridad y el intercambio comercial. Y luego el tema de cooperación en la primera materia. Hay que poner todo sobre la mesa y sobre esa base negociar, que él (Trump) vea firmeza, que se actúa de tú a tú.
 
 
 
Vendría luego los temas relativos a la inversión y al salario. El de los mexicanos es hasta doce veces menor al de los norteamericanos y canadienses. Y en esto coinciden prácticamente todos los candidatos: un aumento gradual al doble. Hasta que viene el enfrentamiento por la inversión extranjera en la capital de la república cuando AMLO gobernaba. Anaya increpa al líder y dueño del MORENA le dice que 37 mil millones de la supuesta inversión incluya la venta de bancos (como BANAMEX), que en estricto sentido esa no es inversión. Y remata el candidato del Frente: además la tasa de desempleo llegó a 63%. El candidato morenista sólo dice: Mañana o pasado se va a saber la verdad. ¿Y Anaya insiste: Incluye, sí o no el dato de los bancos?
 
 
 
Vendrían luego los temas del combate al crimen transnacional, el tráfico de armas, de personas, de drogas. Las respuesta no se hacen esperar:
 
 
 
AMLO: La violencia no se puede combatir con la violencia. La estrategia del PRI y el PAN no han resuelto los problemas. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien. Y que no haya ladrones. El ladrón que más daña es el de cuello blanco. Esa es la peor plaga.
 
 
 
Anaya: Para que haya seguridad hay que combatir la corrupción en la policía. Pero también hay gente buena (en la policía). Añade también: Deporte, cultura. Exigirle a Estados Unidos que haga su parte. 200 mil armas entran de allá a México y ellos no hacen nada.
 
 
 
Bronco: de quién depende la aduana, de hacienda. Hay que cambiarlos a todos. La corrupción se termina poniendo sanciones. Profesionalizar, capacitar. Estaré en Tijuana, dice, se irá a vivir ahí. Seré un presidente itinerante, concluye.
 
 
 
Meade: Parte del problema son las armas que llegan a los delincuentes. Y cita el caso de impunidad: Nestora Salgado. Ésta llama a la familia: A cambio de su hija, tienen que entregar 5 mil pesos. Ahora ella será senadora por la vía plurinominal. Y se dirige el candidato morenista: Esto, Andrés Manuel, queda en tu conciencia.
 
 
 
Vendrían luego otros temas, como la siembra de opiáceos, y de marihuana, cárteles, delincuencia, extorsión. Por momentos la discusión parece disparar las respuestas a otros horizontes hasta que todo se concentra, en efecto, en los migrantes, los dreamers y el mensaje hacia ellos. En ese inter se da el reclamo de Anaya a AMLO por el tema de un hijo del tabasqueño que, al decir del candidato del Frente, estudia en España. La respuesta no se hace esperar, empaquetada con la envoltura del insulto suena así:
 
 
 
AMLO: Ricky, Riquín, canallín. No tiene nada que ver mi hijo con tus hijos. Y muestra la portada de Proceso (Anaya muestra otras portadas de proceso). El debate por momentos se diversifica y los datos por aquí y por ahí parecen no mostrar la unidad de una realidad única. No hay, empero, planteamientos novedosos, geniales o de envergadura que llame la atención. El cierre, por momentos, se torna de nueva cuenta un eslogan de campaña.
 
 
 
 
 
Anaya: México vive momentos difíciles: enojo, corrupción, ¿hay esperanza? Recuerda el grito de Hidalgo, las hazañas de Juárez, la convicción democrática de Madero, la gente necesita paz: no tiene paz quien no sabe si comerá. Paz, justicia, felicidad. Hagámoslo juntos, arenga, sí se puede y lo vamos a lograr.
 
 
 
Meade: Ustedes van a poder contrastar. Sobre lo que nos da esperanza. En la urna vamos a escoger qué queremos para el país y nuestras familias. Escoger entre futuro y pasado. El mejor soy yo.
 
 
 
López Obrador: Sonríe, vamos a ganar y vamos sacar a nuestro querido México del atraso.  Tenemos muchos recursos naturales. Muchas riquezas. Pueblo extraordinario, trabajador. (Haremos) Un buen gobierno. Pronto muy pronto vamos a tener un buen gobierno. ¡Viva México!
 
 
 
Bronco. México, debemos quitarnos la pata del pescuezo y no permitir que lleguen a la presidencia (estos tres). Representamos la libertad y hemos vencido la pobreza. No tengo otro héroe que mi mamá, y si mi mamá pudo cualquier mama puede. Condiciones de libertad e independencia. Ayúdenme, denme la oportunidad de ser su presidente.
 
 
 
Este ejercicio en verdad promueve los contrastes, quién es quien a la hora de las ideas, del manejo y dominio del tema, hasta dónde llegan las soluciones. En casa vimos el debate con atención, tres jóvenes –mis hijos- y mi mujer, nos divertimos también con los chascarrillos, no perdimos detalle, fue un asunto de verdadero interés. Nos dimos una muy buena oportunidad para mirar estos temas de interés público. Y si el anterior debate movió los puntos porcentuales, sin duda éste también lo hará. La brecha entre el puntero y el segundo se cerrará (sobre todo si leemos las encuestas con atención y si dejamos de mirar los resultados “efectivos” de las casas encuestadoras). Pero ese será tema de otra consideración. Por lo pronto este debate nos deja un buen sabor. ¿Que falta mucho para perfiles idóneos de los candidatos? Sí, por supuesto. Si fuera de querencias, a mí me gustaría sólo un debate de dos, para que realmente hubiera un careo serio y profundo, con público abierto y con otros temas de cuño político, económico, social y cultural. Pero los pasos dados son buenos. Es lo que tenemos y con eso hay que arar.

 

 
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