¿Qué te llevarías de Puebla si fueras temblor?
2018-04-20
¿Qué te llevarías de Puebla si fueras temblor?

 

 

 

 

 

¿Qué te llevarías de Puebla

si fueras temblor?

 

 

 

Al Garita-Panteón.

Al niño que perdió el rumbo y

 lo encontró después en el verano del ´87.

A los que al mismo tiempo trabajamos y estudiamos,

antes de que la ciudad dejara de ser

madre, padre  y maestra.

 

 

 

 

 

Por Juan Daniel Flores

 

No hace mucho, visite una universidad muy grande y espere en el vestíbulo a que me atendieran. Ahí había un mueble con al menos 4 revistas diferentes, lo triste es que ninguna de las 4 cumplía con su propósito al menos medio minuto.

La mayoría decían el nombre de Puebla en su portada. Todas disfrazadas de cultura y de papel cuche grueso; eso sí, todas dando culto a la imagen: el rector en la portada, gente bonita pasándola cool y políticos sonrientes dándose la mano. 

Bueno y no es que este mal lo cool o el cuche grueso o el señor rector. Sino que era el vestíbulo de una universidad y no de una barbería de Lomas de Angelópolis.

Sabemos de revistas donde la gente bonita se ufana de su blanquitud criolla,  muestra sus rostros en las barberías y en hoteles exfoliantes del patrimonio arquitectónico, probablemente sus imágenes terminen, con todo y lipztik, en algún excusado de La Merced o del Mercado Morelos; pero ¿a quién le importan esas experiencias del hedonismo poblanuche?

Por ello me dije dos días después, al tiempo que escribía esto alzando mi jarro de pulque Cholulteca con todo y mi Adelita: Juan Daniel, por qué no mostrar un poco de 6 identidades poblanas reales y sin tanto maquillaje; porque no celebrar a esta ciudad tan cuatrapeada de baches, magnas obras y políticos de rancho con la opinión de 6 poblanos de  a pie que nos cuenten quienes son, qué les gusta de Puebla, que no les gusta, que conocen de ella que los demás no, y ya aprovechando el apanicamiento del temblor ¿Qué te llevarías de Puebla si fueras temblor o huracán y que no?

Así celebro a mi vieja ciudad mutilada, mostrando las respuestas de los que la gozan, la padecen y la habitan.        

Ahí les va…

 

Carmen Talavera

Si yo fuera terremoto, me gustaría llevarme el dolor de la gente.

 

 

Mi profesión es Cirujano Maxilofacial. Realizo cirugías en la región facial y cirugía oral. Es adrenalina pura en quirófano, de gran responsabilidad y  satisfacción. Aunque se conjugan con historias de violencia al llegar pacientes con fractura facial o con historias de lesiones cancerosas que llegamos a descubrir en boca, tumores extensos en maxilar o mandíbula, entre muchas más.

Puebla es un lugar en el que los climas y el paisaje se conjugan para darle un sabor a paz y tranquilidad, paisajes como el Popocatépetl  y la Malintzi, le dan hermosura en todo su entorno. Caminar por sus calles coloniales, recorrer el puente de Ovando y sus leyendas es como si regresara el tiempo. Me encanta comer  los dulces típicos y recorrer los museos recordando historias de entrega y pasión, como  el museo Casa de los Hermanos Serdán, que cierto o no su ideal, Aquiles tenía la firme convicción de un mundo mejor. El arte de las Iglesias y sus ex –conventos narrando pequeñas y grandes historias. Recuerdo que un profesor de historia nos decía que la catedral la habían construido los ángeles y esos ángeles fueron los indígenas, historia agridulce.

En cuanto a su comida, he de decir que se extrañan todo sus sabores fuera del país, esas ricas chalupas, molotes, cemitas y esquites. El elixir de sangre de bruja que se disfruta más con un vaso tequilero y queso en La Pasita. Muéganos que acaban por delatar recetas antiguas. Mole poblano con su inconfundible esencia de chocolate. Las lluvias de junio, los panzones y muñecas de corpus o de cera, son elementos que marcan la cultura poblana.

He vivido muy de cerca la dedicación de los compañeros médicos y compañeras de trabajo que realizan su labor en los hospitales públicos principalmente. Muchas enfermeras y enfermeros que lloran en silencio por pacientes a los que no hay mucho que ofrecer, que hacen  todo lo posible con los recursos que se les dan.

El 19 de Septiembre se presentó como en esas películas de ciencia ficción. Ese día a las 11 am se realizaba un simulacro como todos los años después del 85. Yo había pasado visita con un paciente en 7to piso y todo parecía en calma.

El encargado del simulacro tenia cita conmigo a las 11 am, cosa que no fue posible por lo antes expuesto; le envíe un mensaje que lo estaba esperando, finalmente  a las 12 comenzamos el procedimiento. A las 13:15 horas, con bata, gorro y cubrebocas algo inesperado nos sorprendió. Un terremoto que no sólo  sacudió al Hospital, sino también nuestras mentes, pensando en unos segundos en tu familia y al mismo tiempo colocar una gasa al  paciente para detener el leve sangrado que ocasiona una cirugía bucal. Caminamos sin pensar en pertenencias personales, una Doctora a lado mío estaba apanicada  y sin poder andar.

Todo pasó muy rápido, el pasillo parecía interminable, decisión difícil  en un segundo si salvar tu vida o la de  tu paciente; la de muchos, que estaban en quirófano, fue quedarse con el paciente, la mía al igual que la mayoría, fue salir junto con el paciente y enfermera.  Al final logramos salir, todos queríamos comunicarnos para preguntar si estaba bien nuestros seres queridos. La incertidumbre siempre mata antes que la noticia misma. Luego el camino a casa eterno: semáforos descompuestos, gente asustada, caos total.  Al fin llegué a casa, dando gracias a Dios porque mi familia estaba bien. Las redes sociales mostraban que había templos fracturados. Un silencio lleno de miedo, después,  ambulancias corriendo por toda la ciudad esa tarde de septiembre.

Si yo fuera terremoto, me gustaría llevarme el dolor de la gente, los recuerdos y pesadillas que atormentan a los niños, el sufrimiento y la pobreza que de antaño carcome nuestra ciudad. Como huracán, me llevaría el frío intenso que ocasiona la deslealtad, poca ética de muchos y el dolo con que actúan otros más.  Que la ciudad fuese un lugar de tranquilidad. Dejaría la belleza del arte, los árboles y las buenas acciones.

 

 

 

Sr. Caldo de Axolote

…el estruendoso crujir de una cemita poblana

 

 

Biólogo de corazón, egresado de la Buapachoza, herpetólogo, divulgador de la ciencia y amante de la naturaleza, enamorado eterno de las postales humeantes que regala un atardecer poblano.

Para mí la ciudad es un mosaico de colores, resalta su arte arquitectónico tan barroco como sus habitantes, como su gastronomía que, a mí parecer, es la verdadera razón por la que los ángeles se han instalado entre hilos de oro, majestuosamente custodiados por titanes volcánicos que hacen de Puebla uno de los estados con mayor diversidad biológica. Creo es una de las razones por las que en la capital existe tal diversidad biológica-cultural, entre ellas la gastronómica, no omitiré de ninguna manera su fusión con otras culturas como la española o la francesa, por ello, cuando uno camina en esta ciudad, es un agasajo contemplar sus cúpulas, edificios, zócalo, su catedral y sus mercados con una gran variedad de alimentos, con tantos colores que parecen un lienzo sin terminar, sólo opacado por la precariedad de sus vendedores compitiendo por un pedazo de banqueta, por la pobreza de sus productores y la ausencia del buen manejo de los residuos sólidos de sus compradores, por la negligencia de sus tantos gobernantes. Todo imagen cotidiana en esta gran urbe.

Lo que más me gusta de la ciudad es su gastronomía. Desde el estruendoso crujir de una cemita poblana hasta sus pequeñas y coloridas chalupas, pasando por su mole de pinta oscura como el hábito de su origen; chalupas que ven la luz por primera vez junto al cauce del río que lleva el nombre del hábito franciscano del lado del río de los barrios de la ciudad. Algunos de estos barrios recientemente han sido decorados con murales, entre éstos, destaca uno que estoy seguro que pocos conocen: un ajolote pintado por Mr. Rocket. Lo especial de este muro es lo apegada que es la representación a la especie Ambystoma velasci o ajolote del altiplano. 

El 19 de septiembre del 2017 será recordado por todos. Era un día como cualquier otro en mi trabajo en el Centro de Cultura Ambiental cuando inició el movimiento,  ver a la gente correr y edificios como el Centro Integral de Servicios moverse, me hizo pensar, si yo fuera ese sismo usaría toda mi fuerza para llevarme a las principales causas de contaminación del Rio Atoyac: textileras, rastros, metal mecánica y descargas de casas habitación. Después pensé, si yo fuera el sismo, respetaría el primer cuadro de la ciudad, estos poblanos sí que tienen un patrimonio inigualable, ojalá un día piensen en rescatar “de verdad” toda la Cuenca del Alto Atoyac y evitar los problemas hídricos que se avecinan para esta hermosa ciudad.

 

 

 

Esther Ramírez Gassier

Me descubro a mí misma leyendo a Ángeles Mastretta

 

 

Me dedico a estudiar la licenciatura en Comercio Internacional en la BUAP.

Para mí la ciudad de Puebla es el motivo de mis anhelos, aquello que estando ahora en el extranjero extraño, los domingos saliendo de misa, los viernes ante el antojo de unos ricos tacos árabes o por las noches cuando me descubro leyendo a Ángeles Mastretta porque me hacía falta sentir nostalgia, esa nostalgia al evocar la belleza de la ciudad en que nací.  Y es que estando lejos, logro ver que ninguna ciudad en todo el globo terráqueo posee lo que la mía: tesoros coloniales, joyas de las artesanías, el arte barroco y tanta riqueza en cultura, costumbres y tradiciones.

Lo que más me gusta de la ciudad es el centro histórico.

Lo que sólo yo conozco de Puebla, es que el primer arzobispo, Ramón Ibarra y González realizaba milagros. Él era tío de mi bisabuelo y mi abuelita suele contarme historias sobre él.

Yo viví el temblor en el segundo piso en un examen en la universidad. Recuerdo que no tenía acceso a wi-fi ni datos en el celular y no podía saber qué tan fuerte había sido en realidad. Nunca había sentido un temblor en toda mi vida.

Sí yo fuera un huracán definitivamente me llevaría al teleférico para que tuvieran que construir uno más funcional y, por supuesto, no me atrevería a tocar el centro histórico.

 

Frox Loreto

Una ciudad con un público muy difícil de atrapar.

 

 

Me dedico al diseño gráfico para publicidad y productos de moda.

Soy músico y hace 15 años participe en el movimiento trovero en la ciudad de Puebla, en el Barrio del Artista fue mi primera intervención como “cantautor” haciendo conciertos y reuniendo a  camaradas con la finalidad de sembrar semillas de cambio, pero fuimos muy afectados por la creciente ola de “milenials” que sólo querían embriagarse.

No pude con eso y partí. Dediqué todo mi entusiasmo a la educación comunitaria  la cual  se convirtió en una historia de convicción y  aventuras.

 Al cabo de 3 años en la educación, tomé la decisión de trabajar para hacerme de dinero y cosas para la música, así me la seguí por 10 años  en el mundo de las telecomunicaciones. Y cuenta la leyenda que una princesa guerrera apareció de entre las tinieblas para despertar al aburrido cazador, pero esa  es otra historia en Puebla.

Para mí, ésta es una ciudad con un público muy difícil de atrapar.  A pesar de estar llena de artistas por todos lados, hay una desconcertante distancia entre nosotros; por un lado están los que se dedican a comercializar y por otro los dedicados a la expresión. También hay soñadores emergentes, fugaces, espontáneos,  esos que se abren paso con el internet, aunque estén muy lejos de ser creativos o de proponer algo diferente.

En Puebla, es fácil llegar a todas partes aunque luego sea un caos conseguir estacionar el auto, ir a pata de perro es la mejor opción. Hablar del transporte público definitivamente es ¡mentar madres!

Su arquitectura es fascinante. Puebla muy conservadora por no decir “mocha”; hablar de religión es adentraste a un laberinto interminable de discusiones hasta el grado de perder amigos.

Por eso dicen que Puebla sería una ciudad más hermosa sin poblanos ¿será cierto? 
 

Lo que no ha salido en la tele y nadie sabe, es que los mejores camotes  son hechos por la familia Benítez Palafox, en la colonia Vista Hermosa Álamos, ya que son los más limpios,  no tienen pedazos podridos, ni abejas o gusanos destrozados en la pasta.
 

En el temblor del 19 de septiembre del 2017, andaba manejando en la autopista a Oaxaca, ese tramo es muy sinuoso y el auto brincaba mucho por eso no lo percibí hasta que llegue a la ciudad; ahí había aglomeraciones por todos lados y pánico en la oficina así que se suspendieron todos planes y de vuelta a Puebla para estar con la familia.

Si fuese un huracán,  me llevaría la ciudad entera con sus autos y celulares,  a los sobrevivientes les dejaría sólo guitarras.

En caso de temblor, solamente me encargaría del reguetón de una vez por todas.

 

 

 

Agustín Domínguez López

Me llevaría la flojera y la apatía de la gente.

 

 

Desde los 13 años me dedico a la música, especialmente católica, inicié en mi parroquia.  

La ciudad de Puebla es una verdadera majestuosidad.  No dejas de sorprenderte por sus hermosos lugares especialmente en el centro histórico.  Una de las cosas a la que no se le hace tanta propaganda, es a la genuina y hermosa Talavera, así como a los hoteles que están fuera del centro.

El día del temblor fue una experiencia completamente inesperada que hizo que sacara al fuerte y aguerrido que llevó dentro, aunque mi corazón se hacía pequeño cada vez que veía a alguno de mis alumnos llorar desesperadamente por miedo.

Si yo fuera el temblor me llevaría al pésimo gobierno y a los políticos rateros que pululan en nuestra hermosa ciudad, también a la gente que hace daño a las familias como secuestradores, defraudadores, violadores, etc. Me llevaría la flojera y la apatía de la gente mediocre que sólo se conforma con hacer mínimo, me llevaría a la gente egoísta que no piensa jamás en la gente que necesita por lo menos un pan al día.

Pero de ser huracán, dejaría soñar a los jóvenes y al mismo tiempo  impulsaría sus sueños, motivaría a la gente anciana, les haría sentir que son importantes y que han dejado un enorme legado, que aún en su ancianidad se les requiere y se les ama. Engrandecería a las mujeres por lo más hermoso que nos han dado, la vida.  

 

 

 

Yo soy Fernando Huachicol.

Lo que yo conozco de la ciudad y nadie más conoce es un quilombo

 

 

Me dedico a notificar, por lo que me corresponder hacer visitas domiciliarias a lo largo y ancho de la Ciudad de Puebla y anexas.

 

Para mí la ciudad es una ruta 10 que avanza lentamente a las seis treinta de la mañana, rumbo a Ciudad Universitaria por la 31 poniente y dan ganas de comerse una torta de tamal, la ciudad es un grito del gol en el estadio Cuauhtémoc en el mundial de 1986, la ciudad de Puebla es una mujer a quien le he visto crecer los brazos, los cabellos, los días de llanto y resurrección. Es un camino de flor de cempasúchil que lleva al día del amor a los muertos, un oscuro túnel de tragedias y días de amistad perpetua.

 

Lo que más me gusta de Puebla es la colonia La Paz, donde fue mi infancia y mis años de juego, sobre todo los parques que tiene como el Morelos y el Belisario Domínguez.

 

Lo que yo conozco de la ciudad y nadie más conoce es un quilombo que ya sólo existe en mi imaginación y antes estaba por la 9 norte, pero sólo yo lo conocía, aclaro.

 

Yo viví el temblor mientras manejaba la moto en la zona de Camino Real a Cholula, creí que se me había ponchado una llanta porque el vehículo se iba de lado, pero luego, vi a personas saliendo aterradas de sus viviendas y me di cuenta que era un temblor. No me detuve, llegué a mi casa que estaba cerca para ver que todo anduviera bien.

 

Si yo fuera un temblor, acabaría con las nuevas construcciones que están abarrotando el centro histórico y dejaría las que crecieron con mi memoria personal.

 

 

 

…porque solo con palabras construimos al mundo y sin ellas no hay ciudad.

 

https://www.youtube.com/watch?v=hKp2VOhLQ4k

Escuche los viernes 4:00 p.m. por Radio BUAP la capsula “Espiral Urbana” un acercamiento analítico literario a las diversas, hábitos, formas, lugares, personajes, cotidianidad, espacios, lenguajes de esta Ciudad de Puebla.

Con Juan Daniel Flores.

 

 
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