Tres mujeres y una borracha
2018-03-14
Tres mujeres y una borracha

 

 

 

 

 

Tres mujeres y una borracha

 

 

Sed o no sed, esa es la cuestión

 

 

 

 

Por Juan Daniel Flores

 

De casualidad me topé en El negrito a tres mujeres hablando a ronco pecho. Yo estaba en ese momento en la mesa de junto disfrutando de una rica rusa.  Juro por los Niños Héroes y las tortas de pierna adobada de La Ranita, que lo que contare se apega fielmente a lo que dijeron sus etílicas bocas aquel jueves de marzo.

He aquí los delicados discursos de cantina que mis castos oídos no pudieron evitar escuchar:

“Ahora me salió con que ya se aburrió ¡Me carga! Tanto tiempo, dinero y amigas que perdí por esa tortita de camarón. Bueno, al menos me ayudo a terminar mi tesis doctoral.  ¡Chingaos! Extrañare sus piernitas delgadas y peludas y esos pechitos sabor a tomate asado que ahora serán de otra.

Lo que más me duele es que se quedó con mis discos de Vicky Kar, La Trevi y Silvio. Hasta me dejo la clásica nota de “Te quiero un chingo gorda, pero no podemos vivir juntos. Con todo mi amor: La Marx” Que poca creatividad, que cosa tan más ñoña. La muy intelectual apenas si llegaba a la segunda base. Al fin que ni la quería ¡…más cabrona que bonita! (bebió profundamente)”

Cito a un tal Bauman y su liquidez,  a una tal Simona de bebua, bewua o algo así, justo cuando en la décima estación sonaba en la rocola “…no queda otra camino que adorarlas”.

A la gorda no le quedo de otra que matar la octava negra que había en la mesa. Sus dedos llenos todavía con la carne blanca de la mojarrita resbalaban por el papel dorado. Por sus mejillas morenas resbalaron lágrimas que se combinaron con los mocos de sus manos.

Junto a la doctora que dejo de gozar de la tortita de camarón, estaba una  pelirroja comiendo unas tostadas de huacamole. Ésta dijo al terminar de hablar la gorda:

“A mí no me interesa el amor. El Beto casi termina la prepa y está por nacer mi primer nieto. Yo no sé porque la gente se complica tanto la vida con esas jaladas de que si te quieren o no, si ya terminaron, si ya les fueron infieles. Ya mero llega el pago y pronto terminaremos de pagar la casa y la camioneta. Es más, haremos un fiestón y las invito. Eso sí en mi casa, no en rentada. Como que ya me canse de huir de depa en depa sin dejar pagado.

Por eso a mi hijo el casado no le faltara nada y yo me encargare que él tenga todo en la vida. Para eso me tiene a mí, ya veré como me las arreglo. De mi cuenta corre que mis hermanas se queden en blanco. Yo me quedare incluso con la parte de ellas. No por nada aguante a los viejos tantos años como para que no se me quede todo. Ya me vi”

La pelirroja fue la única que no pidió chela, sino que bebía vorazmente de un vaso jaibolero en un pequeño mar vertical color cedro, donde flotaban dos grandes hielos gasificados. Cada tres minutos le tronaba al mesero los dedos para que le sirviera la otra.

La más joven de las tres se veía preocupada. Apenas si hablo.

“Me pregunto si ya habrá llegado. Ya le envié varios mensajes y le marque, pero parece que su celular está apagado. Quien sabe, a lo mejor se le acabo la pila. Ya no llores doctora, veras que regresa y te pide perdón. Así son en el fondo son mujeres buscando a sus madres, como que no terminan de soltar la teta…no llega, no viene por mí, lo quiero tanto, es el amor de mi vida. ¿Qué hago?”

¿Ustedes que harían en mi lugar la verdad? ¿Creen que es fácil andar con alguien como él? A mí me dijo que sí me iba a hacer feliz. La psicóloga me dijo que lo dejara, que eso de fijarme en él era un reflejo de mis frustraciones y de mi falta de seguridad. Pero, pues ¡que saben los pinches psicólogos de la verdadera vida! …que sabes tú lo que es tener la fe perdida, que sabes tú si tú no sabes nada de la vida… la mera verdad yo también le he mentido y él nunca se dio cuenta. Bastaba con decirle que no era cierto y me creía. El drama ayuda mucho.  ¿O qué, no me van decir que ustedes nunca han aparentado durante años algo que no son en realidad?“

Además, él fue el único que me dio la prueba de amor que toda mujer podría pedir de un hombre ¡lavarme todos mis calzones!”

La imitadora de Daniela Romo no dejaba de comer chicharrines compulsivamente, beber coca y fumar.

La gorda ya dormida en la mesa alcanzo a vociferar después de media hora de roncar: “¡Viva México cabrones! ¡La tierra de quien la trabaja! ¡Y yo la trabaje por años con todo y latex!

La flamante abuela pelirroja pidió la cuenta y saco del bolso de la ex de Marx varios billetes, mientras la flaquita azotó el teléfono en la pared “pinche idiota, seguro esta con otra, que bueno que lo engañe y más se merecía”

A la pesada intelectual de cantina, la terminaron sacando de a palomita la hermana mala del cuento y otro mesero con el cual, momentos antes se había embarrado a besos en la pared del baño.

Ya iban medio borrosas dos de las tres, cuando una de Credence sonaba en la rocola. La abstemia no dejaba de hablar por teléfono y dar indicaciones a viva voz, al tiempo que se subía el tirante del brasier. Sus voces se dejaron de escuchar poco a poco.

A mí no me quedo sino pedir otro Flor de Caña pintado. Iba por el décimo. Entonces pensé,  al ver esas tres siluetas de mujer, que por más duros que nos hagamos, el líquido alucinógeno de caña o cebada, nos puede convertir en breve, en una sola tarde, en otros y otras frente al espejo. Quizá los de siempre, quizá los mismos después de una mojarra y diez cervezas.

Quizás las que siempre quisimos ser después de una tarde de cantina. 

¡Hic!    

 

Escuche “Espiral Urbana” por Juan Daniel Flores en RADIO BUAP 96.9 F.M. o www.radiobuap.com.mx

 Viernes 4:00 p.m. y Sábado 7:00 p.m.

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