Filosofía, vida y política
2017-09-10
Filosofía, vida y política

Filosofía, vida y política

 
 
 
 
 
Por Fidencio Aguilar Víquez
 
 
 
Escribe Heidegger que la filosofía tiene como objeto propio de estudio al Dassein, y que ese encuadre metodológico se traduce en una investigación sobre la vida fáctica, que no es otra cosa que su cuidado. En otras palabras la investigación filosófica está dirigida al estudio del mundo circundante, el mundo compartido y el mundo de sí mismo.
 
 
Correlativamente, el cuidarse expresa la preocupación por los medios de subsistencia, por la profesión, los placeres, por la tranquilidad, por la supervivencia, por la familiaridad con las cosas, por el saber acerca de, por la consolidación de la vida en sus fines últimos. (Heidegger, 2002: 35).
 
 
La existencia consciente, cualidad propia del Dassein, es lo que hace que su mirada sea peculiar: no sólo el objeto de atención sino, además, la forma de mirarlo y el horizonte de la mira. Pero veamos cómo la salida que da el filósofo alemán es bastante gráfica: la vida es preocuparse por los medios de subsistencia en primera instancia. La filosofía no puede estar separada de la vida y de sus asuntos, no puede no atender el tema de la vida profesional, los placeres –como se señala textualmente-, la tranquilidad y la supervivencia. Y corona: la vida en sus fines últimos. La filosofía vista así está más cerca de la vida de lo que suponemos. Desde luego, el término vida no es fácil y sus diversos y diferentes significados la complican, pero no más de lo complicada que resulta la vida en sí misma. Porque la vida no es fácil y todo eso que señala Heidegger no es de fácil adquisición.
 
 
Pues bien, la cita viene a colación por las diversas circunstancias de la vida fáctica. Unas corresponden al mundo de sí mismo, otras al mundo compartido y otras más al mundo circundante. Esta semana recién concluida destacan, dentro de esos ámbitos, varios asuntos que muestran esa dinámica de la vida que no puede dejarnos sino inquietos y agradecidos. El temblor del jueves por la noche nos hizo de nuevo conscientes de la gran fragilidad de la existencia humana. Hay que vivir agradecidos de poder contarla, otros no corrieron con esta fortuna y no nos queda sino ayudar en lo que podamos y orar por quienes fueron víctimas del fenómeno geológico.
 
 
Otro dato dramático de esa vida fáctica donde las cosas pasan, es la desaparición de una estudiante de la UPAEP, Mara Fernanda Castilla Miranda, luego de que abordara un taxi rumbo a su casa, a la cual nunca llegó. Esperemos que la fiscalía general del estado haga su trabajo de forma eficiente y pronto esté de regreso con bien. A sus padres y familiares querríamos abrazarlos y hacerles sentir que estamos con ellos, juntos en el sentir y en la búsqueda y espera de Mara Fernanda.
 
 
Contrastante con estos datos, se encuentra otro acontecimiento que, en la misma UPAEP, tuvo realización esta semana, se trata del reconocimiento como Profesor emérito que le hizo la universidad a Manuel Antonio Díaz Cid. Toda una institución este señor, gran amigo, siempre afable y dispuesto a dar su tiempo para compartir lo que sabe y lo que es. La historia, la filosofía política y el análisis político son, sin duda, algunas de las disciplinas que deja abiertas para que todos los interesados podamos asomarnos y continuar con sus diversas investigaciones y estudios. Hay mucho que tendríamos que aprenderle y mucho es el horizonte que podríamos continuar con lo que él ha hecho. Su discurso de gratitud, de conciliación y de mirar al futuro, a las nuevas generaciones, incluso con una despedida sincera y sentida, deja el buen sabor de testimoniar la vida universitaria como un servicio a los demás: la búsqueda de la verdad, la belleza, el bien y la justicia. He aquí a un universitario de cuerpo entero.
 
 
 
Y para cerrar estos comentarios está el arranque del proceso electoral que culminará con la elección del siguiente presidente de la república (o presidenta) y del siguiente gobernador (o gobernadora), senadores, diputados federales y locales, y los 217 ayuntamientos del estado. Será todo un proceso que en tiempo y espacio será intenso, complejo, con sus propios vericuetos y avatares. La pregunta natural sin duda es doble: primero concierne a los que estarán en las boletas, ¿quiénes serán? ¿Podemos verlos desde ahora? Claro, hay datos, encuestas, números, mediciones y ahí podemos ver a quienes muy probablemente estén en la boleta electoral. Pero lo más relevante es la segunda parte de la pregunta, una vez nominados por los partidos políticos y/o coaliciones, frentes, alianzas y fusiones, ¿qué discurso, oferta, proyecto, visión política o propuesta tendrán? En otras palabras, ¿qué narrativa harán? Y lo verdaderamente relevante, los electores con cuál de esas diversas narrativas coincidirán? ¿Cuál logrará mayores adhesiones y simpatías?
 
 
 
No basta con señalar a los adversarios y enemigos, ni con la denuncia y el señalamiento, ni siquiera el escándalo estrepitoso. Tampoco será suficiente, pienso, el solo perfil de los candidatos y candidatas, sus cualidades personales; no. Creo que lo más relevante será lo que planteen como meta, como punto de llegada para este país que parece, por momentos, no encontrar rumbo y estar desolado. Y lo mismo en el horizonte estatal: ¿quién podrá proponer un propósito, una meta, un objetivo al cual llegar que vaya más allá del slogan y de la actual forma de gobierno sin fisonomía propia? Y en el rubro legislativo, ¿quién podrá implementar una narrativa especial, nueva, que despierte lo mejor del electorado y de la sociedad y que convenza de que, ahora sí, todo irá mejor que en las actuales circunstancias?
 
 
En otras palabras, ¿quién tendrá un discurso legitimador que dé esperanza, certeza y seguridad para llegar a esa «Tierra prometida» que tanto anhelamos los mexicanos para salir de nuestros problemas y, como sostiene Heidegger en su texto, más allá de la supervivencia, podamos trabajar “por la consolidación la vida en sus fines últimos”?
 
 
 
Nota bibliográfica:
 
 
Heidegger, Martin (2002): Phänomenologische interpretationen zu Aristoteles (Anzeige hermeneutischen situation), Vittorio Klustermann, Frankfurt am Main [versión castellana: Interpretaciones fenomenológicas sobre Aristóteles (Indicación de la situación hermenéutica) (Informe Natorp), trad. y edición, Jesús Adrián Escudero, Trotta, Madrid, parágrafo 6, p. 35.

 

 
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