Dos años sin nosotros
2016-09-26
Dos años sin nosotros

 

 

 

 

Dos años sin nosotros

 

 

 

 

 

Por Carlos Galeana / @Caalgaba93

 

Fue hace dos años cuando en las noticias leí y escuché, “43 estudiantes se encuentran desaparecidos”. Otra vez Ayotzinapa aparecía en las primeras planas, las personas más grandes recordaban a Lucio Cabañas, aquella figura polémica que nosotros los jóvenes solamente hemos visto en los libros de historia, o en las palabras de nuestros padres y abuelos.

 

Mi familia es de Guerrero, hablar de Iguala, a partir del 2014, fue olvidarme de sus deliciosos tacos y sus jueves pozoleros; se convirtió en sinónimo de terror, dolor y muerte.  Sea lo que sea, nadie tiene derecho a morir de manera sanguinaria y mucho menos a desaparecer. Para mi familia, Ayotzinapa, significaba “rebeldía”, para otros integrantes era un “ya chole”.

 

Yo me enteré de la desaparición de los estudiantes estando en Chile mediante una “lluvia de tuits”. Al siguiente día caminé por las calles de Santiago y las primeras planas de los periódicos hablaban sobre México. Destacaban la violencia, la corrupción y la desaparición de 43 personas (y más). ¿Por qué les importa tanto esto a nuestros hermanos chilenos?, pensé. Enseguida recordè todas las historias que escuché y leí sobre la dictadura de Pinochet y encontré la respuesta.

 

¿Por qué está pasando esto en tu país?, ¿sientes miedo?, ¿coraje?, ¿tristeza?, me preguntaban algunos amigos cuando también se enteraron de la noticia. No supe qué responder, me cohibía,. ¿Reír?, ¿llorar?, ¿gritar?, ¿cómo podía responder todas esas preguntar.

 

-Acá en Chile nuestros políticos están pa`l pico, pero en México, al enterarnos de estas cosas, creo que están peor, dijo una compañera.

 

SILENCIO….

 

¡Llegó el momento!, ¡va a hablar el procurador!, encendí mi computadora, Murillo Karam iba a dar una versión. No mentiré, se me salió una lágrima del ojo al escuchar sus declaraciones. Después vino el “ya me cansé” (sigo pensando que fue descontextualizado), que sirvió para que la indignación creciera.

 

Enseguida, desde el país del sur de América, varios colectivos llamaron a una movilización frente a la embajada, no dudé en ir. Muchos de los ahí presentes, estaban por convicción, otros simplemente por “modita de niño rico”, pues sólo fueron a tomarse un “selfie”, pa´l facebook y se fueron.

 

Sentí alegría y emoción al ver que México no estaba solo, que afuera de nuestro territorio existen más personas preocupadas por las violaciones de derechos humanos que ocurren todos los días y el daño que ha causado el narcotráfico así como la estúpida guerra contra éste (estúpida por mala planeación).

 

…..

 

Pasaron dos años, las movilizaciones son menores, pero el corazón sigue latiendo.

¡Esos padres de familia ya deberían volver a sus casas!, ¡eso les pasa por no cuidar a sus hijos!; son las frases que utilizan algunos. ¿NETA?, en serio, ¿piensan eso?

Creo que deberíamos mirarnos  no sólo en los padres y las madres de Ayotzinapa, sino también en los familiares de cada una de las personas que ha muerto o desaparecido por culpa de la avaricia, la ambición y la falta de sensibilidad ante el ser humano.

 

Podríamos pensar en las muertas de Juárez, de Puebla, de Guanajuato. También en los desaparecidos del 2006, en Oaxaca. En los 72 migrantes de San Fernando. En los sacerdotes asesinados; la lista es muy grande, desgraciadamente.

 

 

 

A dos años de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa (ya sé que ahora son menos), recordemos a toooooooooooodaaaaaaaaaaaaas las personas que han desaparecido en este país, reflexionemos y pensemos si en realidad, esto ya lo vemos con naturalidad.

¿En verdad en México somos tan “valemadristas?, ¿en verdad no queremos que nuestro país se transforme?, ¿no nos daría pena entregar un país así a nuestros hijos o sobrinos?

 

Nos leemos luego, nos vemos después.

 

P.D: Recuerda visitar www.manati.mx, seguro algo te gustará.

 
Titulo Columnistas
El Rincón de Zalacaín
Jesús Manuel Hernández Pizza Napolitana
Jesús Manuel Hernández
Reflexiones
Fidencio Aguilar Víquez Doctor en Filosofía Guadalupe: la esperanza presente
Fidencio Aguilar Víquez
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Moreno Valle, humillado
Jesús Manuel Hernández
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo Legalizando la represión, militarizando la vida pública
Carlos Figueroa Ibarra
Reflexiones
Fidencio Aguilar Víquez Doctor en Filosofía Tres narrativas
Fidencio Aguilar Víquez
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista El desechable
Jesús Manuel Hernández
Sin Límites
Raúl Torres Salmerón Abogado Antorcha va por alcaldía de Atlixco
Raúl Torres Salmerón
¡Ahí vienen los gorrones!
Arturo Muñoz Martínez Estudiante Ciencias Polìticas BUAP Mayoriteo y seguridad interior
Arturo Muñoz Martínez
Reflexiones
Fidencio Aguilar Víquez Doctor en Filosofía Meade, la ilusión óptica en el desierto
Fidencio Aguilar Víquez
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Meade, el otro frente ciudadano
Jesús Manuel Hernández
Espiral Urbana
Juan Daniel Flores Sociólogo Bares II
Juan Daniel Flores
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Don Rosendo, un equlibrio
Jesús Manuel Hernández
Facebook Los PeriodistasTwitter Los PeriodistsaYoutube Jesus ManuelRss Los Periodistas
Inicio Noticias Columnistas Zalacain Por Soleares Video Columna Contacto  
Logo Los Periodistas
Copyright © 2010
Desarrollado por: Estrategia 360°