Espiral Urbana
2015-09-09
Espiral Urbana

 

 

 

ESPIRAL URBANA

 

 

Los invito a leer la realidad…

Por Juan Daniel Flores

 

 

 

 

La espiral urbana. La que recorren los ñeros, lo batos, los compas, los chulos, los nada. La que juega a la ruleta rusa y te pone un revolver en la frente.

La espiral urbana que ata y desata calles, las estrangula y las vuelve a redimir con aguaceros donde el cielo de Puebla se venga, baña y se viene sobre la ciudad.

Una espiral de dulces, de rompope.  Moteles respirando entre tanta cúpula y campanas.

Urbe de ángeles esnob, de demonios hipster, de cibernautas colgados del wi-fi, de buenas conciencias mirando caer la madrugada entre alcantarillas  de boulevard y Mazinger Z que la hacen de ángel custodio en cualquier parque ensuciado de a poquito por las sirenas que suelen sembrar pequeños infiernos.

 

 

 

 

Clínicas que llevan en su vientre filas enteras de frascos de orines esperando su turno.

Memelocrácia, Barrio de San Miguelito o el Parral cayendo a los pies de la Angelópolis.

Espiral urbana que se traga todo en una rocola de la cantina de la once. Estropeada por la modernidad, podada por el jardinero hasta la raíz.

Un remolino desmadroso de marginación, de explotación laboral, de discriminación, de clasismo horizontal en el micro, en el cine, por todos lados. Una lucha salvaje por el reconocimiento y la meritocrácia. Palomas tragando migajas de soledad en la plancha donde todos nos encontramos.

Ángeles nalgones con todo y guitarra pitorreándose de todo por la ciudad de noche.   

 

 

 

Debajo de la ciudad donde el rio duerme, navegan también protestas, mujeres golpeadas y condones usados, vecindades, tapias de cantera, casonas con enredaderas y sin gente, dragones verdes, patios que platican con tendederos, perros y gatos. La cínica ausencia de los sofás de piedra hurtados del barrio por algún sátrapa de sonrisa política hace años.  

En la espiral de casonas viejas los alacranes se descuelgan del techo buscando sangre caliente, mientras las fachadas son maquilladas con la política de mientras, con la indiferencia de ipod, los “así ha sido y así siempre será” entre autos de lujo y ambulantes de a todo.

Entre tanto giro citadino angelopolitano caminan abogados rutina, chinas poblanas con menú, muertos al pie de la fuente, ruedas pegadas en la postal de la nueva Angelópolis, grandes gusanos bebiendo gente, playas exóticas perfectas para gatos gigantes artificiales. Calles con olor a bohemia.  La bohemia que deambula triste y gris en esa otra parte de la ciudad que se niega a ser ombligo, que  canta mariachis, respira campanas y degusta puestos de chalupas en parques llorones de palomas y de ancianos.

Eso quiere decir que podemos elegir el color de la ciudad. Podemos verla en blanco y negro o en múltiples colores neón. Tropezar con semáforos, prender un cigarrillo y hacer como que el estrés no mata, como que da tregua. Ignorar por supuesto la angustia del desempleado empinado en el clasificado y disponerse a darle de comer a las palomas. Jugar a la ruleta rusa del antro inodoro, escuchar a los payasos  y pisar el acelerador.

Caer a los pies de catedral, ser tragado por algún portal y aguantar (o no aguantar) las inclemencias de mesas con manteles, meseros y bebidas a los cuales hay que esquivar como verdaderas naves de guerra de las marcas.

 

 

 

 

Seguramente en ese deambular por la espiral poblana te toparas con la cara arrugada y tristona de un fotógrafo que no entiende, que no comprende porque las imágenes se le escapan, se le pierden las personas, los niños que prefieren un rectángulo táctil que su cámara con flash sin bastón. La modernidad es un lujo que también cuenta con planes de reciclaje y letrero de “exit” en el caso de no resistir tanta rutina.

La bohemia en espiral de la ciudad. La inefable postal de una ciudad llorona y sin gente. 

Al frente en esta ciudad los desfiles, las terapias de silicón, los payasos, los posgrados de cartón, el “vara-vara, llévelo-llévelo”, los payasos y los zapatos botines que bailan con la ciudad.

Cuerpos como personas en esta espiral urbana que busca su propio sabor entre esqueléticos proyectos de concreto y acero que se han tragado el campo, el espíritu y a la misma ciudad.

https://youtu.be/31d1Z5vPxTM                                                           https://youtu.be/Q4tD8_5Fzcw

 

…porque solo con palabras construimos al mundo y sin ellas no hay ciudad.

 
Titulo Columnistas
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo La estrategia del Tucamlo
Carlos Figueroa Ibarra
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista "Su Lucha"
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista El pelo en la oreja...
Jesús Manuel Hernández
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista El PAN ataca
Jesús Manuel Hernández
La Hora Política
Carlos Flores Mancilla Periodista En Puebla Franco Coppola
Carlos Flores Mancilla
Opinión
Carlos Figueroa Ibarra doctor en Sociología Sociólogo Ganamos pero no nos alcanza. Las cinco tácticas del fraude
Carlos Figueroa Ibarra
Por Soleares
Jesús Manuel Hernández Periodista Algoritmo Fraudulento
Jesús Manuel Hernández
¡Ahí vienen los gorrones!
Arturo Muñoz Martínez Estudiante Ciencias Polìticas BUAP 0.56%
Arturo Muñoz Martínez
El Rincón de Zalacaín
Jesús Manuel Hernández El Lechazo de Junio
Jesús Manuel Hernández
Facebook Los PeriodistasTwitter Los PeriodistsaYoutube Jesus ManuelRss Los Periodistas
Inicio Noticias Columnistas Zalacain Por Soleares Video Columna Contacto  
Logo Los Periodistas
Copyright © 2010
Desarrollado por: Estrategia 360°