Tiempo de beber ginebra
2010-05-06
Tiempo de beber ginebra
Tiempo de beber ginebra Madrid.- La noticia de la muerte de 80 personas en Uganda por haber bebido Waragi, una ginebra de plátano, mezclada con metanol, causó alarma en este país, y otros del Viejo Continente, debido al alto consumo del destilado de granos como el maíz, centeno o el trigo. Los afectados empezaron con una ceguera paulatina y luego definitiva, enfermedades en el riñón y hepatitis terminaron con la vida de los bebedores. España se ha convertido en los últimos años en el segundo país consumidor de ginebra inglés, francés u holandés, debajo de Filipinas por unas cuantas décimas, tal vez por ello el aventurero Zalacaín se sorprendió de la cantidad de comentarios en la radio sobre la seguridad de consumo del ginebra. Maestros de la coctelería han sido invitados a los programas de radio para hablar sobre las bondades y novedades de la ginebra, cuya mercadotecnia empieza a parecerse a los perfumes y lociones. Fue así como reencontró a su camarero de una década antes, quien se ostentaba ahora como uno de los campeones del cóctel, como se dice aquí, Carlos Moreno quien ha puesto un bar, O¬¥Clock, y presume de unas 90 marcas diferentes para ofrecerlas a sus clientes. Schiedam, cerca de Roterdam, Holanda, fue la cuna de este destilado con base en la cebada y algunos otros cereales en el siglo XVII cuando los médicos holandeses intentaban descubrir una cura para los cálculos biliares; el genievre, enebro en francés había cobrado fama de ingrediente activo contra las enfermedades del riñón, así los médicos agregaron vainas de enebro al destilado y empezó la fama de la ginebra holandesa, la más antigua, la más fuerte, pues se produce a veces con alcohol de más de 90 grados, se reduce en la mezcla con las vainas y alcanza más de 45 grados para su consumo. La marca Bols, una de las mejores ha dejado en Zalacaín fuertes dolores de cabeza, dignos de una jaqueca mayúscula ni siquiera provocada por el exceso de consumo del anís Chinchón banda morada, el más fuerte hasta ahora producido. Pero los ingleses empezaron a competir sobre todo cuando la ginebra mezclada con agua quinada se encontró magnífica para combatir la malaria, enfermedad muy seria en la India, de ahí nació con cuño inglés el Gin&Tonic, cuyo consumo ha estado ligado por varias décadas al paladar los políticos. Zalacaín escuchaba con atención a Carlos Moreno hablar de los cócteles novedosos con ginebra, hablaba del Baby Gintonic, una presentación de cuatro ginebras en dosis pequeñas, a elegir entre el consumidor con dos aguas quinadas, los sabores eran desde los tradiconales de enebro hasta el jengibre pasando por algunos aromas frutales y cítricos. Se le enjugó la boca al imaginarse los sabores de las últimas probadas en una degustación del Bristolbar, la catedral de la ginebra en esta ciudad. Una edición limitada de 600 botellas de la Gintonize, de Whitley Neill, cuyo ingrediente más raro es el llamado árbol de la vida de África, el Baobab, sumado a otros 8, hacen de esta bebida una ginebra muy especial, artesanal y con alto contenido alcohólico. O la Bockman, una de las más sofisticadas tanto en su presentación, sensual, como por el empleo del cilantro búlgaro. Pero también le vino a la memoria su paso por Dunkerke, Francia, donde paraban los barcos ingleses con destino a Oriente, lo mismo a su regreso cuando traían una cantidad enormes de especias, descubiertas por destiladores franceses y quienes agregaron hasta 19 de ellas para producir una de las ginebras más completas, sofisticadas y raras del mundo, la Citadelle, sus fabricantes aún presumen de conservar la receta original de finales del siglo XVIII y enumeran así la variedad especias: Enebro de Francia, Cilantro de Marruecos, Piel de naranja de México, Cardamomo de la India, Regaliz de China, Pimienta de Cubeba de Java, Ajedrea de Francia, Hinojo del Mediterráneo, Iris de Italia, Canela de Sri Lanka, Violeta de Francia, Almendra de España, Cassia de Indochina, Angélica de Alemania, Granos de paraíso de África Occidental, Comino de Holanda, Nuez moscada de la India, Corteza de limón de España y Anís estrellado de Francia. Los comentaristas de la radio continuaban con sus disertaciones sobre la manera de preparar el mejor gin&tonic, el dry martini o el gibson con cebollita. Zalacaín recordó sus andanzas en Londres, donde la costumbre de beber ginebra desde antes del medio día se prolongaba hasta pasada la noche, previo a la cena y aún después como digestivo, daba lo mismo con agua quinada, en cóctel o "derecha" con un par de hielos. El entrevistador de Carlos Moreno citaba a la reina madre de Inglaterra, famosa por el consumo de ginebra con Dubonet y a veces con la mezcla llamada "white lady" donde se agregaba cointreau y limón. Zalacaín recordó las famosas citas de sir Winston Churchill, quien se bebía el Boodles o la Gordon¬¥s salpicada de la mirada de un vermú francés, colocado al otro lado de la sala, varios metros los separaba. Y por supuesto a Ernest Hemingway de quien tantas historias se han contado e inventado. Cuando la liberación de París de las tropas alemanas, Hemingway se acercó al Ritz en la Place Vendôme y pidió la suite ocupada por Goering y luego bajó al bar del hotel y pidió 73 martinis secos para su grupo. Años más tarde, casado con Mary Welsh, quien no le dejaba beber tanto ginebra, el barman del mismo hotel le preparó, se dice por recomendación de Hemingway, una bebida para no ser descubierto en el consumo del alcohol, un mezcla de vodka con jugo de tomate, recibió el nombre de "Maldita María", Bloody Mary en honor a su cuarta esposa. Zalacaín había escuchado el relato de un viejo amigo, quien dos noches antes del 31 de agosto de 1997 había recordado a Ernest bebiendo tres Dry Martini en el bar Hemingway de la Rúa Cambon, parte trasera del Ritz, casi frente a Coco Chanel; aquel fatídico 31 de agosto pasó por ahí, aún con vida Lady Diana de la mano del novio Dodi Al-Fayed, la última imagen de ambos. En España el consumo de ginebra se inició de la mano de la marca Larios, ciertamente refrescante, pero sin competencia con las grandes ginebras. En su natal Puebla el aventurero dejó de lado el consumo del destilado de grano, pues la oferta se limitaba a la Oso Negro, causante de quién sabe cuántos males en la población consumidora. jesusmanuelh@mexico.com
 
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